Autocaravana integral
THEIX NOYALO
5 viajeros
NuevoAbril es uno de los mejores meses para viajar a Francia, la primavera despierta los paisajes con una explosión de colores, los días son más largos y las temperaturas comienzan a ser agradables, lo que permite explorar la naturaleza, pueblos con encanto y monumentos históricos sin las multitudes del verano.
Si te preguntas dónde viajar en abril, en este artículo te proponemos tres rutas perfectas para esta época del año y para disfrutar en autocaravana . Desde los campos florecidos de la Provenza hasta los majestuosos castillos del Valle del Loira, pasando por la Bretaña con su costa salvaje y su rica tradición marítima, cada destino ofrece experiencias únicas para disfrutar de la primavera en todo su esplendor.
En abril, la Provenza se transforma en un verdadero cuadro viviente, donde los colores y los aromas envuelven a los viajeros. Esta región del sur de Francia, famosa por su encanto pintoresco, ofrece un espectáculo inolvidable en primavera: huertos en flor, los primeros brotes de lavanda y mercados llenos de productos frescos anuncian la renovación de la naturaleza. Si te preguntas dónde viajar en abril, este destino es una apuesta segura.
La primera etapa de este viaje en autocaravana nos lleva a Aviñón, una ciudad con un rico pasado ubicada a orillas del río Ródano. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, permite sumergirse en la historia medieval. No puedes perderte el majestuoso Palacio de los Papas, una obra maestra de la arquitectura gótica que domina la ciudad. Un paseo por el famoso Puente de Aviñón o por las animadas calles del centro permite impregnarse de la atmósfera única de esta ciudad provenzal.
En abril, y especialmente en Semana Santa, Aviñón acoge diversos eventos culturales que marcan el ritmo de la vida local. A pocos kilómetros de allí, Aix-en-Provence se convierte en el epicentro de la música clásica con su prestigioso Festival de Pascua, que cada año reúne a músicos de renombre mundial para ofrecer conciertos excepcionales.
Tras explorar Aviñón, la ruta sigue hacia el Luberon, a unos 60 kilómetros al este por la pintoresca carretera D900. Este trayecto atraviesa una Provenza auténtica, salpicada de viñedos y almendros en flor, hasta llegar a pueblos colgantes con un encanto atemporal.
Uno de los más espectaculares es Gordes, con sus casas de piedra blanca encaramadas en la ladera de una colina, que ofrecen vistas impresionantes del valle. A pocos kilómetros, Roussillon sorprende con sus acantilados de ocre en tonos vibrantes, que van desde el rojo intenso hasta el amarillo dorado. El Sendero de los Ocres, una maravilla natural, permite recorrer a pie este paisaje de colores sorprendentes. En esta época del año, los huertos de cerezos en flor añaden un toque de dulzura a esta paleta de colores.
Después de sumergirse en la naturaleza provenzal, el viaje continúa hacia Aix-en-Provence, a unos 50 kilómetros por la carretera D943. Conocida como la ciudad de las mil fuentes, Aix conquista con su elegancia y su ambiente acogedor.
Su casco antiguo, con calles adoquinadas, plazas sombreadas y mercados llenos de vida, invita a pasear sin prisas. Aquí, los sabores provenzales son protagonistas: aceitunas, miel, quesos y los tradicionales calissons harán las delicias de los amantes de la gastronomía.
En abril, Aix-en-Provence vibra con el Festival de Pascua, una cita imprescindible para los melómanos. En escenarios como el Grand Théâtre de Provence, los conciertos abarcan desde grandiosas sinfonías hasta recitales más íntimos.
Aix no solo es historia y cultura, sino también un lugar perfecto para disfrutar con calma. Sentarse en una terraza, saborear un café mientras se observa el ir y venir de la gente y dejarse acariciar por el sol primaveral es la mejor manera de cerrar este recorrido por una Provenza en plena ebullición.
La última etapa de este itinerario nos lleva al corazón del Parque Natural de la Camargue, situado a unos 80 kilómetros tomando la D7N y la N113. Al dejar atrás las llanuras del Ródano, el paisaje se abre a una vasta extensión de lagunas, marismas y tierras salvajes donde los flamencos rosados y los caballos blancos camargueses se mueven en total libertad.
En primavera, la Camargue resplandece en todo su esplendor. La fauna y flora son especialmente abundantes y espectaculares en abril, convirtiéndola en un lugar ideal para explorar a pie, en bicicleta o a caballo. Además, esta época está marcada por numerosas festividades locales relacionadas con la Semana Santa. Entre ellas, destacan los espectáculos ecuestres tradicionales, que reflejan la cultura camarguesa, profundamente ligada a la cría de caballos y toros.
Además de su riqueza natural, la Camargae alberga pueblos con mucho encanto como Saintes-Maries-de-la-Mer, famoso por su ambiente acogedor y su herencia gitana. Este pequeño pueblo junto al Mediterráneo es un punto de encuentro esencial para la comunidad gitana, que celebra aquí festividades llenas de música y baile. No te vayas sin probar especialidades locales como la gardiane de taureau (un guiso de carne de toro) o la fougasse de Aigues-Mortes, antes de disfrutar de una última puesta de sol sobre las salinas.
Este contacto con la naturaleza, combinado con tradiciones locales y paisajes únicos, pone el broche de oro a este viaje en autocaravana por la Provenza en abril. Si estás pensando en viajar a Francia esta primavera, este itinerario te llevará por algunos de los rincones más bellos y auténticos del país.
Con sus paisajes salvajes y su fuerte identidad, Bretaña es un destino ideal para los amantes del mar, la naturaleza y las tradiciones locales. En abril, esta región del noroeste de Francia revela toda su belleza: el clima se suaviza, las escarpadas costas se tiñen de verde y las mareas descubren panoramas únicos. Si te preguntas dónde viajar en abril, este rincón de Francia es una opción perfecta.
El viaje comienza en Rennes, la capital de Bretaña, una ciudad que combina modernidad y patrimonio. Su casco antiguo es un auténtico viaje a la Edad Media, con calles adoquinadas y casas de entramado de madera de colores vivos, que parecen sacadas de un cuento.
No puedes pasar por Rennes sin visitar el mercado de la Place des Lices, uno de los más grandes y antiguos de Francia. Cada sábado por la mañana, este animado mercado ofrece una gran variedad de productos locales: los primeros mariscos de la temporada, como mejillones y ostras, además de quesos bretones y las famosas crêpes y galettes. Tras esta experiencia gastronómica, un paseo por la Plaza del Parlamento de Bretaña o una pausa en el Parque Thabor, que en primavera florece en mil colores, permiten disfrutar del ambiente tranquilo de la ciudad.
Tras visitar Rennes, la ruta sigue hacia el norte por la N137 durante unos 70 kilómetros hasta llegar a Saint-Malo, la legendaria ciudad corsaria. Esta fortaleza costera, rodeada por imponentes murallas, ofrece vistas espectaculares del mar y de las islas cercanas. Recorrer las murallas al atardecer es una experiencia imperdible para cualquier viajero que decida viajar a Francia en primavera.
Después de explorar sus calles adoquinadas y sus tiendas locales, merece la pena hacer una escapada a Cancale, a solo 15 kilómetros, para probar sus famosas ostras, consideradas de las mejores del mundo. Abril es la época perfecta para degustarlas fresquísimas, acompañadas de un vaso de sidra bretona, mientras se contempla el mar. Para los amantes del senderismo, los senderos costeros de la zona ofrecen caminatas espectaculares, con el sonido de las olas como única compañía.
Desde Saint-Malo, la ruta continúa hacia el oeste por la D137 y la N165 durante unos 190 kilómetros hasta Quimper, una de las ciudades más encantadoras del sur de Bretaña.
Quimper conquista con su riqueza patrimonial y su ambiente tradicional. Su casco antiguo está dominado por la impresionante catedral de Saint-Corentin, una joya de la arquitectura gótica. Las calles adoquinadas y las animadas plazas acogen en abril mercados locales, perfectos para degustar especialidades bretonas como la mantequilla salada, los pasteles bretones y la célebre faïence de Quimper, una cerámica decorada a mano con motivos típicos de la región.
La ciudad también tiene una fuerte conexión con la música celta. En esta época del año, conciertos y espectáculos permiten sumergirse en esta cultura musical única, haciendo que la visita sea aún más especial.
El broche de oro de este recorrido por Bretaña lo pone la Costa de Granito Rosa, a unos 150 kilómetros al norte de Quimper, siguiendo la D768 y la D786. Este litoral es uno de los más impresionantes de Francia, con sus formaciones rocosas en tonos rosados que contrastan con el intenso azul del océano.
Los pueblos de Perros-Guirec y Ploumanac’h son auténticas joyas costeras que ofrecen vistas impresionantes. El famoso Sendero de los Aduaneros (GR34) recorre estos paisajes esculpidos por el viento y el mar, permitiendo una caminata inolvidable entre acantilados rosados y calas secretas.
En abril, Bretaña despierta y muestra su máximo esplendor. La vegetación exuberante se mezcla con los tonos pastel del granito, creando un paisaje de postal. Además, es el momento ideal para visitar pequeñas ferias artesanales y gastronómicas en los pueblos cercanos, donde se pueden descubrir productos locales como la miel bretona, mermeladas caseras y textiles tradicionales.
Si estás buscando un destino que combine naturaleza salvaje, historia y gastronomía, este itinerario por Bretaña en abril te hará descubrir la esencia más auténtica de la región.
Conocido como el "jardín de Francia", el Valle del Loira es un destino imprescindible para un viaje en camping-car en primavera. Sus paisajes de ensueño, majestuosos castillos sacados de cuentos de hadas y una naturaleza que despierta con mil colores lo convierten en un lugar perfecto para los amantes de la historia y la tranquilidad.
En abril, los jardines de los castillos están en plena floración, los mercados locales rebosan de productos frescos y el aire primaveral invita a perderse entre pueblos pintorescos y campos verdes. Si te preguntas dónde viajar en abril, el Valle del Loira es una opción perfecta para combinar cultura, naturaleza y gastronomía.
El viaje comienza en Orléans, una ciudad con un legado histórico fascinante y símbolo de la Edad Media en Francia. Su casco antiguo, con calles adoquinadas y la imponente catedral de Sainte-Croix, transporta a los visitantes en el tiempo. A orillas del río Loira, la presencia de Juana de Arco, la heroína nacional que liberó la ciudad en el siglo XV, sigue viva. Cada año, Orléans le rinde homenaje con festivales y recreaciones históricas que reviven su historia.
En abril, no puedes perderte el Parc Floral de la Source, un extenso jardín botánico que florece en un estallido de colores, especialmente con los espectaculares tulipanes de temporada. Es el lugar perfecto para una pausa en plena naturaleza antes de continuar la ruta.
Siguiendo la D952 hacia el suroeste, a unos 55 kilómetros de Orléans, se encuentra uno de los castillos más majestuosos del Valle del Loira: el Château de Chambord. Esta obra maestra del Renacimiento francés está rodeada de un enorme bosque y es famosa por su impresionante arquitectura.
Su gran joya es la escalera de doble hélice, inspirada en los bocetos de Leonardo da Vinci, que permite a las personas subir y bajar sin cruzarse. En primavera, sus jardines a la francesa ofrecen una vista espectacular con parterres floridos y senderos perfectamente diseñados.
Nada mejor que un pícnic a orillas del Loira, acompañado de un buen vino de la región. La paz que se respira en Chambord, entre el canto de los pájaros y el perfume de la naturaleza, es una experiencia única para los viajeros que buscan relajarse.
Desde Chambord, la ruta continúa 60 kilómetros hacia el oeste por la D976 hasta llegar a Amboise, un encantador pueblo con un fuerte vínculo con Leonardo da Vinci, quien pasó aquí los últimos años de su vida.
El Château du Clos Lucé, su última residencia, es la visita imprescindible de esta parada. El recinto alberga una fascinante exposición con modelos de sus inventos, además de unos jardines inspirados en sus bocetos. En abril, se organizan eventos culturales dedicados al Renacimiento, con espectáculos, visitas temáticas y talleres interactivos.
Pasear por Amboise es otro placer: su castillo real, con vistas espectaculares al Loira, y sus calles llenas de tiendas artesanales y restaurantes locales lo convierten en un destino con mucho encanto.
Para finalizar este recorrido, la siguiente parada es Tours, a solo 25 kilómetros de Amboise por la D751. Esta ciudad combina historia, gastronomía y un ambiente acogedor que enamora a quienes la visitan.
El centro histórico, en especial la Place Plumereau, es un punto clave. Rodeada de casas con entramado de madera, esta plaza es ideal para relajarse en una terraza con una copa de Vouvray o Chinon, dos de los vinos más emblemáticos del Valle del Loira.
En abril, los mercados locales ofrecen productos de temporada como los famosos espárragos del Loira y quesos de cabra frescos, perfectos para un pícnic gourmet. Tours es también la puerta de entrada para descubrir más tesoros del Valle del Loira, pero su ambiente cálido y elegante ya garantiza un viaje inolvidable en Francia en abril.
Este recorrido en camping-car por el Valle del Loira en abril es una auténtica inmersión en la historia y la belleza natural de Francia. Entre castillos de ensueño, pueblos con encanto y una exquisita gastronomía local, este viaje invita a disfrutar sin prisas y a saborear cada momento al máximo.
Además, al realizarlo en autocaravana con Yescapa, la libertad es total: despertarse con vistas a un castillo, improvisar paradas en viñedos o descubrir mercados locales se convierte en parte de la aventura. Sin duda, un road trip inolvidable para quienes buscan historia, naturaleza y buenos sabores en el corazón de Francia.
El mes de abril es ideal para quienes buscan un viaje tranquilo, con la libertad de moverse sin prisas, descubrir rincones auténticos y disfrutar de cada parada sin aglomeraciones. Reserva una autocaravana con Yescapa y échate a la carretera para disfrutar de los encantos de Francia.
Marina S
Apasionada de los viajes. Siempre estoy pensando en cuál será mi próximo destino.
He viajado en furgoneta camper o autocaravana en España, Francia e Islandia.
Para ir más lejos
Destinos para viajar en septiembre
¡Septiembre está aquí! El mes de la vuelta al cole es también uno de los meses perfectos para viajar, ya sea una escapada de fin de semana o una merecida quincena.
Ruta transpirenaica en autocaravana
La ruta transpirenaica en autocaravana es una de las mejores rutas que puedes hacer entre España y Francia. Se trata de aproximadamente 400 kilómetros en línea recta que van desde el Cabo de Creus en Girona hasta Roncesvalles en Navarra, pudiendo llegar al mar cantábrico.
Como bien dice la canción, ¡el 7 de julio es San Fermín y a Pamplona hemos de ir! Aunque es mejor ir un día antes para no perderse el pistoletazo de salida de esta popular fiesta. El 6 de julio la plaza del Ayuntamiento de Pamplona se llenará de miles de personas procedentes de todos los rincones del mundo esperando escuchar el Txupinazo. De esta forma darán comienzo ocho días de fiestas non-stop, actividades para todos los públicos, conciertos, un sinfín de botellas de champán, vino y sangría, y mucha tradición.